UNIVERSO PRÓXIMO PROCESO

UNIVERSO PRÓXIMO PROCESO
exhibición colectiva
7 FEB. — 31 MAR. 2022

VISTA DE SALA

Ph. Ignacio Iasparra

obras

Artistas 24 horas, 2021

Ivana Vollaro

Esmalte sintético sobre chapa y madera
58 x 78 cm

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Sala de espera, 2020

Ivana Vollaro

Tarjetero metálico con tarjetas impresas de 15 x 20 cm c/u.
80 x 50 cm
P.A. + edición de 3

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Sin título. Serie Coloring Book, 2009

Catalina Schliebener

Collage
60 x 40 cm

Consultar

Sin título. Serie Coloring Book, 2009

Catalina Schliebener

Collage
60 x 40 cm

Consultar

Sin título. Serie Coloring Book, 2009

Catalina Schliebener

Collage
60 x 40 cm

Consultar

La siesta, 2014

Diego Figueroa

Acrílico sobre tela
70 x 70 cm

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El libro de los pasajes. Serie El canto de Jano, 2015/2016

Leticia Obeid

Fotografía digital
46 x 69 cm
Edición 1 de 5 + P.A.

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Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
25 x 35 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
25 x 35 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
17 x 25 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
17 x 25 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
17 x 25 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
17 x 25 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
17 x 25 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
17 x 25 cm

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Club de billard. Serie Stills, 2020

Martín Sichetti

Lápiz y pastel sobre passepartout
42 x 80 cm

Consultar

Dead Zone. Serie Random, 2020

Martín Sichetti

Lápiz, pastel y papel (collage) sobre papel
28 x 48,5 cm

Estática, 2020

Gilda Picabea

Óleo sobre tela
200 x 150 cm

Consultar

Iemanja 2021. Serie Río de la Plata, 2021

Florencia Böhtlingk

Acrílico y óleo sobre tela
100 x 125 cm

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Luisa Albinoni, 1986

Foto Estudio Luisita

C-print; Impreso en 1986
17 x 9 cm
Copia de época. Pieza única

Consultar

Ethel Rojo, 1986

Foto Estudio Luisita

C-print; Impreso en 1986
25 x 20 cm
Copia de época. Pieza única

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Yuyito González, 1980

Foto Estudio Luisita

C-print; Impreso en 1980
25 x 20 cm
Copia de época. Pieza única

Consultar

Susana Traverso, 1980

Foto Estudio Luisita

C-print; Impreso en 1980
25 x 20 cm
Copia de época. Pieza única

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Sin título, 2020

Leila Tschopp

Acrílico sobre tela y estructura de hierro
150 x 150 cm

Consultar

Sin título. Serie La casa de fuego/La casa en llamas, 2021

Leila Tschopp

Acrílico sobre tela
51,3 x 39,5 cm

Aquí encontraré mínimamente animé, 2017

Dani Umpi

Capturas de pantalla de Facebook y lápiz sobre papel
98 x 68 cm

Consultar

Culminante cuidado porque pasa el tren, 2017

Dani Umpi

Capturas de pantalla de Facebook y lápiz sobre papel
98 x 68 cm

Consultar

Abrirse paso en la soledad (cámara), 2015

Gabriel Baggio

Gouache y cerámica esmaltada
60 x 40 x 5 cm
Copia única

Consultar

Abrirse paso en la soledad (duraznillo blanco), 2015

Gabriel Baggio

Gouache y cerámica esmaltada
60 x 40 x 5 cm
Copia única

Consultar

Abrirse paso en la soledad (flor de la tarde), 2015

Gabriel Baggio

Gouache y cerámica esmaltada
60 x 40 x 5 cm
Copia única

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Sin título, 2018

Elena Loson

Lápices de colores, grafito en polvo y goma laca sobre papel
100 x 80 cm

Consultar

Persevera en el horizonte incierto. Serie Carteles, 2020

Elena Loson

Grafito en polvo y lápiz blanco sobre papel
24 x 32 cm

Consultar

Sin título. Serie Dime cuando vienes, 2021

Elena Loson

Lápices de colores, grafito y acuarela sobre papel
32 x 48 cm

Consultar

Sin título, 2016

Sofia Quirno

Tinta y óleo sobre papel
107 x 78 cm

Consultar

Carcajada, 2019

Sofia Quirno

Acrílico y óleo sobre papel
112 x 76 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 34 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 34 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 34 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 34 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 34 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 32 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 32 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 32 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 28 cm

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ARTISTAS

HAS LLORADO, EN SILENCIO

HAS LLORADO, EN SILENCIO
exhibición colectiva
CURADURÍA POR CARLOS HERRERA
19 ABR. — 28 MAY. 2016

VISTA DE SALA

Ph. Ignacio Iasparra

obras

Monolito Azul, 2014

Agustina Mihura

Madera recubierta con papel vinílico contact símil mármol
90 x 150 x 90 cm

Sin título. Serie Piedras, 2013

Agustina Mihura

Collage con contact vinílico sobre papel
70 x 60 cm

Trip Diary #4, 2015

Catalina Schliebener

Collage, grafito y tinta sobre álbum de fotografías 50 páginas
5 x 40 x 40 cm

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Trip Diary #3, 2014

Catalina Schliebener

Collage, grafito y tinta sobre álbum de fotografías 60 páginas
5 x 40 x 40 cm

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Sin título, 2014

Delfina Moore

Acrílico, tinta china, pigmento y barniz acrílico sobre tela
180 x 150 cm

Esqueleto, 2014

Diego Figueroa

Acrílico sobre tela
190 x 190 cm

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La casa, 2014

Diego Figueroa

Bajo relieve en casco de seguridad sobre cubo de escombros
Medidas variables

El polvo por la parte, 2015

Elena Loson

Grafito en polvo y goma laca sobre papel
150 x 265 cm

Sin título, 2014

Gilda Picabea

Óleo sobre tela
77 x 73 cm

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Exilio Interior, 2015

Gilda Picabea

Óleo sobre tela
90 x 130 cm

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X, 2013

Leila Tschopp

Acrílico sobre tela
250 x 200 cm

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Tazas Rotas. Serie Film Stills, 2013

Martín Sichetti

Lápiz y pastel sobre papel
40 x 70 cm
Film The Birds (1963) Dir. Alfred Hitchcock

Con él Mismo, 2016

Martín Sichetti

Collage
52 x 37 cm

Él Mismo, 2016

Martín Sichetti

Collage, lápiz y pastel sobre papel
65 x 50 cm

The Swimmer, 2016

Martín Sichetti

Collage. Lápiz y pastel sobre papel
60 x 80 cm

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Contemplando, 1997

Santiago García Sáenz

Óleo sobre tela
140 x 182,7 cm

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Sin título. Serie Where is over the rainbow?, 2013-2016

Sofía Quirno

Tinta y acrílico sobre papel
29 x 21 cm c/u

Sin título, 2015

Valeria Maggi

Óleo sobre tela
110 x 100 cm

Sin título, 2015

Valeria Maggi

Óleo sobre tela
110 x 100 cm

TEXTO

Has llorado, en silencio

Todo tuyo:
-cacho de pan con manteca blanda al cuchillo,
manojo de billetes sobre el horno apagado,
trapo mojado con el que limpié del vidrio esa sombra tuya;
almohada dura y calambre de oreja.
Mano gotea al decir tonterías que ya no quiero:
-un crisantemo tiene su cría.
Contra la pared frente y pelo,
ombligo a 10 cm de ella,
alma meada,
pies a 2 cm de ella;
huele a medias y a manteca blanda.
Santiago García Sáenz toma lluvia de cielo
y un manojo de frentes contra la pared hacen del arte su verdad
como una Hache muda hace del ruido un hecho.
Dijiste eso:
-afeité mis rodillas mudo.
Mano gotea, dice verdades:
-un crisantemo lava su ropa ahora
y del deseo chorrean los restos de sus muertos.
Alma dorada.
Sí.

Carlos Herrera

Esta muestra es el deseo de Hache Galería por hacer de sus artistas representados un espejo emotivo de sus quehaceres. Yo, un lector que lee en voz alta para vos.
Las obras de cada uno de los autores presentes en esta muestra están acompañadas de libros que cada artista seleccionó de su archivo de lectura personal que le son representativos en su conformación como artistas, en la intimidad, en la contemplación y pensamiento.

ARTISTAS

UNIVERSO PRÓXIMO PROCESO

UNIVERSO PRÓXIMO PROCESO
exhibición colectiva
7 FEB. — 31 MAR. 2022

VISTA DE SALA

Ph. Ignacio Iasparra

obras

Artistas 24 horas, 2021

Ivana Vollaro

Esmalte sintético sobre chapa y madera
58 x 78 cm

Consultar

Sala de espera, 2020

Ivana Vollaro

Tarjetero metálico con tarjetas impresas de 15 x 20 cm c/u.
80 x 50 cm
P.A. + edición de 3

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Sin título. Serie Coloring Book, 2009

Catalina Schliebener

Collage
60 x 40 cm

Consultar

Sin título. Serie Coloring Book, 2009

Catalina Schliebener

Collage
60 x 40 cm

Consultar

Sin título. Serie Coloring Book, 2009

Catalina Schliebener

Collage
60 x 40 cm

Consultar

La siesta, 2014

Diego Figueroa

Acrílico sobre tela
70 x 70 cm

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El libro de los pasajes. Serie El canto de Jano, 2015/2016

Leticia Obeid

Fotografía digital
46 x 69 cm
Edición 1 de 5 + P.A.

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Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
25 x 35 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
25 x 35 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
17 x 25 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
17 x 25 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
17 x 25 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
17 x 25 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
17 x 25 cm

Consultar

Sin título. Serie piedra, tijera, papel, 2018

Leticia Obeid

Óleo sobre papel
17 x 25 cm

Consultar

Club de billard. Serie Stills, 2020

Martín Sichetti

Lápiz y pastel sobre passepartout
42 x 80 cm

Consultar

Dead Zone. Serie Random, 2020

Martín Sichetti

Lápiz, pastel y papel (collage) sobre papel
28 x 48,5 cm

Consultar

Estática, 2020

Gilda Picabea

Óleo sobre tela
200 x 150 cm

Consultar

Iemanja 2021. Serie Río de la Plata, 2021

Florencia Böhtlingk

Acrílico y óleo sobre tela
100 x 125 cm

Consultar

Luisa Albinoni, 1986

Foto Estudio Luisita

C-print; Impreso en 1986
17 x 9 cm
Copia de época. Pieza única

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Ethel Rojo, 1986

Foto Estudio Luisita

C-print; Impreso en 1986
25 x 20 cm
Copia de época. Pieza única

Consultar

Yuyito González, 1980

Foto Estudio Luisita

C-print; Impreso en 1980
25 x 20 cm
Copia de época. Pieza única

Consultar

Susana Traverso, 1980

Foto Estudio Luisita

C-print; Impreso en 1980
25 x 20 cm
Copia de época. Pieza única

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Sin título, 2020

Leila Tschopp

Acrílico sobre tela y estructura de hierro
150 x 150 cm

Consultar

Sin título. Serie La casa de fuego/La casa en llamas, 2021

Leila Tschopp

Acrílico sobre tela
51,3 x 39,5 cm

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Aquí encontraré mínimamente animé, 2017

Dani Umpi

Capturas de pantalla de Facebook y lápiz sobre papel
98 x 68 cm

Consultar

Culminante cuidado porque pasa el tren, 2017

Dani Umpi

Capturas de pantalla de Facebook y lápiz sobre papel
98 x 68 cm

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Abrirse paso en la soledad (cámara), 2015

Gabriel Baggio

Gouache y cerámica esmaltada
60 x 40 x 5 cm
Copia única

Consultar

Abrirse paso en la soledad (duraznillo blanco), 2015

Gabriel Baggio

Gouache y cerámica esmaltada
60 x 40 x 5 cm
Copia única

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Abrirse paso en la soledad (flor de la tarde), 2015

Gabriel Baggio

Gouache y cerámica esmaltada
60 x 40 x 5 cm
Copia única

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Sin título, 2018

Elena Loson

Lápices de colores, grafito en polvo y goma laca sobre papel
100 x 80 cm

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Persevera en el horizonte incierto. Serie Carteles, 2020

Elena Loson

Grafito en polvo y lápiz blanco sobre papel
24 x 32 cm

Consultar

Sin título. Serie Dime cuando vienes, 2021

Elena Loson

Lápices de colores, grafito y acuarela sobre papel
32 x 48 cm

Consultar

Sin título, 2016

Sofia Quirno

Tinta y óleo sobre papel
107 x 78 cm

Consultar

Carcajada, 2019

Sofia Quirno

Acrílico y óleo sobre papel
112 x 76 cm

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Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 34 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 34 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 34 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 34 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 34 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 32 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 32 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 32 cm

Consultar

Sin título, s.f.

Santiago García Sáenz

Fibra sobre papel
22 x 28 cm

Consultar

ARTISTAS

LO QUE QUEDA

LO QUE QUEDA

Exhibición colectiva

23 nov. 2020 — 30 abr. 2021

VISTA DE SALA

obras

Las obras expuestas están en venta, 2007

Ivana Vollaro

Tinta sobre cartón
30 x 60 cm

Consultar

Menú, 2014-2020

Ivana Vollaro

Esmalte sintético sobre chapa y madera
100 x 65 cm

Everything must go, 2011

Ivana Vollaro

Audio. 1’51”
Edición 1 de 5 + P.A

Consultar

Ivana Vollaro. Everything must go, 2011. Audio. 1’51” Edición 1 de 5 + P.A

Chacra de Elvira, 2013

Florencia Böhtlingk

Óleo sobre tela
160 x 200 cm

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Las herramientas de Moisés, 2018

Gabriel Baggio

Cerámica esmaltada con lustre de oro
150 x 200 cm (medidas aproximadas)
Edición 1 de 3 + P.A

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Sin título. Serie Naufragio , 2020

Leila Tschopp

Acrílico sobre tela
49,5 x 38 cm

Consultar

Sin título. Serie Naufragio, 2020

Leila Tschopp

Acrílico sobre tela
40 x 40 cm

Sin título. Serie Interiores, 2020

Leila Tschopp

Acrílico sobre tela
40 x 48 cm

Consultar

Sin título III. Serie relieves, 2019

Elena Loson

Grafito en polvo, agua y resina acrílica sobre papel
100 x 78 cm

Consultar

Sin título II. Serie relieves, 2019

Elena Loson

Grafito en polvo, agua y resina acrílica sobre papel
100 x 78 cm

Consultar

A to G. Serie Queer Noir, 2012

Martín Sichetti

Dibujo, lápiz de carbón y pastel negro sobre papel
30 x 40 cm

Consultar

Bruno. Serie Fatale, 2020

Martín Sichetti

Lápiz y pastel sobre papel
23 x 30 cm

Consultar

Lick. Serie Fatale, 2020

Martín Sichetti

Lápiz y pastel sobre papel
45,5 x 30 cm

Consultar

ÉL (NEGADOR), 2020

Martín Sichetti

Collage
50 x 25 cm

Consultar

Record, 2020

Martín Sichetti

Lápiz, pastel, dorado a la hoja y papel (collage) sobre papel
30 x 23 cm

Consultar

Secreto, 2019

Martín Sichetti

Video. 14”
Edición 2 de 3 + 2 P.A

Consultar

Máscara, 2018

Martín Sichetti

Video. 29”
Edición 1 de 3 + 2 P.A

Consultar

Cena Para Amante, 1972

Foto Estudio Luisita

Impresión giclee; Impreso en 2019
70 x 70 cm
Pieza única

Consultar

Hermanas Rojo. Maipo Super Star, 1973

Foto Estudio Luisita

Impresión giclée; Impreso en 2019
70 x 70 cm
Pieza única

Consultar

Maipo Super Star, 1973

Foto Estudio Luisita

Impresión giclée; Impreso en 2019
70 x 70 cm
Pieza única

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Ojo. Serie Traducciones, 2005

Leticia Obeid

Tinta sobre papel
29,7 x 21 cm

Consultar

Leti2. Serie Traducciones, 2005

Leticia Obeid

Tinta sobre papel
29,7 x 21 cm

Consultar

Trenza. Serie Traducciones, 2005

Leticia Obeid

Tinta sobre papel
29,7 x 21 cm

Consultar

Notas sobre B, 2007

Leticia Obeid

Tinta sobre papel
29,7 x 21 cm

Consultar

Entusiasmando a la copista. Serie Letra de B, 2011

Leticia Obeid

Tinta sobre papel
21 x 29,7 cm

Consultar

Notas, 2010

Leticia Obeid

Video. 12’ 08”
Edición 2 de 5 + P.A.

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Fungus. Serie Fungus, 2014

Catalina Schliebener

Collage, grafito, tinta y serigrafía sobre papel
47,5 x 36 cm

Consultar

Fungus. Serie Fungus, 2014

Catalina Schliebener

Collage, grafito, tinta y serigrafía sobre papel
47,5 x 36 cm

Consultar

Fungus. Serie Fungus, 2014

Catalina Schliebener

Collage, grafito, tinta y serigrafía sobre papel
47,5 x 36 cm

Consultar

Fungus. Serie Fungus, 2014

Catalina Schliebener

Collage, grafito, tinta y serigrafía sobre papel
47,5 x 36 cm

Consultar

Still life , 2016

Sofia Quirno

Óleo y acrílico sobre tela
167 x 111 cm

Consultar

Montañés, 2017

Sofia Quirno

Tinta china, acrílico y lápiz graso sobre papel
160 x 100 cm

Consultar

Duo, 2018

Gilda Picabea

Óleo sobre tela
65 x 150 cm

Consultar

Torsion en rojo, 2020

Gilda Picabea

Óleo sobre tela
65 x 100 cm

Consultar

Sin título (melancolía), 2016

Diego Figueroa

Acrílico sobre papel
50 x 38 cm

Consultar

Imborrable, 2020

Diego Figueroa

Acrílico sobre papel
25 x 35 cm

Consultar

Magia y plomo, 2020

Diego Figueroa

Acrílico sobre papel
25 x 35 cm

Consultar

Familia, 2020

Diego Figueroa

Acrílico sobre papel
25 x 35 cm

Consultar

El secreto del fuego, 2020

Diego Figueroa

Acrílico sobre papel
25 x 35 cm

Consultar

El cazador cazado, 2020

Diego Figueroa

Acrílico sobre papel
25 x 35 cm

Consultar

El amor, 2020

Diego Figueroa

Acrílico sobre papel
25 x 35 cm

Consultar

33. Serie Poemas para duendes en vertical, 2018

Dani Umpi

Collage sobre papel
46 x 32 cm

Consultar

39. Serie Poemas para duendes en vertical, 2018

Dani Umpi

Collage sobre papel
46 x 32 cm

Consultar

19. Serie Poemas para duendes en vertical, 2018

Dani Umpi

Collage sobre papel
46 x 32 cm

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02. Serie Grandes poemas para duendes en vertical, 2019

Dani Umpi

Collage sobre papel
81,5 x 51 cm

Consultar

TEXTO

LO QUE QUEDA

HACHE presenta Lo que queda, una exhibición de pinturas, fotografías, videos, cerámicas, collages y dibujos de trece artistas de la galería.

Lo que queda es el título que da nombre a la muestra y se configura a partir de la pregunta ineludible sobre el estado de las cosas y sobre la idea de proceso individual y colectivo en la vida contemporánea. ¿Cómo repercuten en lo colectivo los hábitos y jerarquías producidas en la microescala de la vida doméstica? ¿Cómo se tramita lo colectivo en el espacio íntimo?

Con obras de Gabriel Baggio (Buenos Aires, 1974), Florencia Böhtlingk (Buenos Aires, 1966), Diego Figueroa (Buenos Aires, 1975. Vive en Resistencia, Chaco), Foto Estudio Luisita (Luisa Escarria 1958 – 2019), Elena Loson (Rosario, 1980. Vive en Santiago de Chile), Leticia Obeid (Córdoba, 1975. Vive en Buenos Aires), Gilda Picabea (Buenos Aires, 1974), Sofía Quirno (Buenos Aires, 1978. Vive en New York), Catalina Schliebener (Santigo de Chile, 1980. Vive en New York), Martín Sichetti (Buenos Aires, 1973), Leila Tschopp (Buenos Aires, 1978), Dani Umpi (Tacuarembó, 1974. Vive entre Uruguay y Argentina) & Ivana Vollaro (Buenos Aires, 1971).

ARTISTAS

MI REINA

MI REINA

DIEGO FIGUEROA
Curaduría Francisco Ali-Brouchoud

13 nov. 2018 — 20 feb. 2019

VISTA DE SALA

Ph. Ignacio Iasparra

obras

El problema caracol, 2018

Diego Figueroa

Acrílico sobre lienzo
150 x 150 cm

Consultar

Los jardines de Mi reina 1, 2018

Diego Figueroa

Pintura sintética sobre chapa de zinc acanalada
92 x 110 x 62 cm

Los jardines de Mi reina 2, 2018

Diego Figueroa

Pintura sintética sobre chapa de zinc acanalada
92 x 110 x 62 cm

Los jardines de Mi reina 3, 2018

Diego Figueroa

Pintura sintética sobre chapa de zinc acanalada
92 x 110 x 62 cm

Consultar

Los jardines de Mi reina 8, 2018

Diego Figueroa

Pintura sintética sobre chapa de zinc acanalada
92 x 110 x 62 cm

Esquema de un territorio abstracto, 2018

Diego Figueroa

Pintura sintética y enduido plástico sobre cemento
17 x 21 x 16 cm

Consultar

Los infernales de Venus, 2018

Diego Figueroa

Pintura sintética y tatuaje de cemento y ferrite sobre estatua de jardín
90 x 35 x 30 cm

Consultar

Monumento, 2018

Diego Figueroa

Listones de madera y gomas de auto
222 x 190 x 190 cm

Consultar

Palacios, 2018

Diego Figueroa

Pintura sintética sobre cemento, ladrillos y madera de cajón de frutas
30 x 26 x 26 cm

Consultar

Mi reina, 2018

Diego Figueroa

Pintura sintética y tatuaje de cemento y ferrite sobre fragmento de estatua de jardín
25 x 30 x 25 cm

Consultar

TEXTO

El arte de derribar estatuas

Hace algunas décadas era frecuente recurrir a un muy extendido símil topológico verticalizado para segmentar el universo de las producciones culturales mediante una escala de altura: se hablaba de alta cultura y de cultura popular o de masas, diferenciándolas y oponiéndolas mediante criterios formales, frecuencias y modos de circulación y consumo que ocultaban, bajo un esencialismo estético o un humanismo pretendidamente universalista, determinaciones de clase social, niveles educativos y posibilidades de acceso a esos recursos culturales.

Esa dudosa “topología” de la cultura dejó hace mucho de tener sentido para el mundo de lo contemporáneo, con su miseria extendida, que alcanza y sobra para todos. Y aquello que encubría quedó a la vista con la monumental investigación llevada a cabo por Pierre Bourdieu en La distinción, donde se expone de manera concreta, descarnada y precisa de qué manera se entrelazan estrechamente, por medio de relaciones objetivas, capital cultural y escolar, disposición estética y clases sociales, y cómo los objetos culturales pueden ser los agentes de una “jerarquización brutal” a través de lo que el sociólogo francés denomina “gusto legítimo”, es decir, la preferencia por determinadas obras de arte que terminan siendo “enclasantes”, al proyectar al infinito la distinción que conllevan a través de las marcas propias de un universo singular del gusto. Para Bourdieu, las “obras legítimas” son aquellas que logran “imponer las normas de su propia percepción” y cómo deben ser consumidas y apreciadas, lo que supone competencias específicas -distribuidas de manera desigual entre las diferentes clases sociales-, y un estatuto especial, sancionado socialmente, que les otorga a priori una intención que es, precisamente, estética.

Según Bourdieu, la estética culta y el gusto legítimo, que pueden privilegiar la contemplación pura y desinteresada porque su ejercicio y adquisición suponen también una seguridad material, se caracterizan por poder permitirse “investigaciones formales”, distancia y desapego de sus objetos, a diferencia de una estética popular, que tiende a la participación e identificación de sus consumidores con los productos culturales que ofrece, suministrando una satisfacción directa, afectiva, que “subordina la forma y la propia existencia de la imagen a su función.”

La obra de Diego Figueroa viene explorando desde hace tiempo estas tensiones entre lo “legítimo” y lo popular (David y la copia, 2008; Esta noche no, 2009), y operando con solvencia sobre las variadas convenciones del gusto en términos de Bourdieu, mediante procedimientos como la cita y el desplazamiento, la parodia y el sarcasmo inteligente aplicados a obras canónicas de la historia del arte occidental. Obras que la revisitación que propone este artista nos revelan en su actual condición, extraordinaria y paradójica: son, por su misma naturaleza icónica, a la vez clásicas y populares, una ambigüedad y universalización que devalúan su “potencial de distinción” y las vuelven insumos de innumerables reinterpretaciones posibles.

En su estudio sobre la cultura popular y las formas del carnaval, Mijail Bajtin propone la expresión realismo grotesco para un sistema de imágenes que utiliza la degradación, es decir, el trasvasamiento de signos y rituales desde el mundo “oficial” y serio hacia el “segundo mundo” de la risa, el juego y la fiesta, pasaje explicado como “la transferencia al plano material y corporal de lo elevado, espiritual y abstracto.” Una definición que describe con considerable precisión lo que ponen en movimiento las obras de Figueroa mencionadas con anterioridad en relación a sus modelos consagrados. Degradación deliberada a través de los materiales elegidos, efímeros y baratos (papel, cartón, bolsas de plástico, cinta de embalar) para recorrer la distancia entre los originales y las copias, produciendo versiones “rebajadas”, pero a la vez resueltas con maestría, de La Piedad y el David de Miguel Angel, las Tres Gracias de Antonio Canova o la Venus de Milo. Rebajar y degradar, dice Bajtin, es acercar a la tierra. Es negar y afirmar al mismo tiempo, liberando, para volverlas otra vez familiares y al alcance de un uso productivo, las formas heladas y distantes de la estética “seria.”

Siguiendo esta misma dialéctica, también la imagen popular y la imagen de lo popular aparecen como una pregunta recurrente en la obra de Diego Figueroa: ¿Qué es lo popular hoy? ¿Cómo puede lo popular -un imaginario y unos materiales asociados a esa condición- incorporarse a un pensamiento visual contemporáneo, es decir, a la tarea central que debe retomar el arte, y que es la recuperación de la potencia de la imagen, porque, como ya nos advertía Asger Jorn, “no hay potencia de la imaginación sin imágenes potentes”? Y más aún, ¿qué es popular y qué es clásico en nuestro presente algorítmico, cuando ya no existen relaciones verticales u horizontales, sino la lógica de la red, que se proyecta en todas direcciones, cuando todos los inventarios están disponibles y el archivo es inmediatamente accesible a todos?

En el caso de Diego Figueroa, estas cuestiones parecen estar en el centro de sus preocupaciones sobre los modos de construcción de la imagen, que en su pintura, vuelven de manera recurrente a la acumulación caótica. Una escena primaria que se despliega como al volcar un cajón en el que conviven juguetes rotos, herramientas, utensilios y partes heterogéneas de antiguas totalidades ahora irreconocibles y dispersas. Se trata de colecciones de objetos materiales pero por sobre todo mentales, que son insufladas en la imagen con un realismo agudo cuya aparente nitidez también termina mostrándose engañosa. Estas constelaciones de objetos esparcidos permiten siempre múltiples itinerarios narrativos, pero ninguno definitivo, porque están marcadas por la ausencia de un sujeto cuya historia, deseos y angustias solo podemos conjeturar, al mismo tiempo que ese desorden abigarrado resiste su propio consumo visual, y no se deja reducir de un solo golpe de vista, oscilando alrededor de una voluntad de representación que termina por escamotear al espectador esa misma certeza, para volverse mancha o trazo, reingresando a lo informe.

Figueroa también proyecta al espacio esta gramática material, en la que los objetos más cotidianos y utilitarios son el soporte de operaciones de sentido que oscilan entre el ready- made y el gesto conceptual displicente e irónico, en los que materiales de construcción como caños, tubos, alambres, ladrillos, chapas acanaladas, maderas, herramientas, y elementos de descarte, cubiertas usadas y partes de automóviles, funcionan como significantes de sí mismos -de su utilidad agotada o o de su reutilización posible- y del entorno que los consume y los desecha.

Es de este repertorio formal y material, cuya exploración consecuente y sostenida fue transformando en un lenguaje personal, que Diego Figueroa extrae las configuraciones de Mi reina, su muestra actual, para proponer una nueva interrogación acerca del juego de tensiones entre lo popular y lo clásico, y las inevitables relaciones de clase y poder que representan, es decir, sobre el juego de la distinción en sus encarnaciones contemporáneas.

La imagen a la que recurre en esta ocasión, dotada de tanto iconismo y prestigio cultural como las esculturas renacentistas o neoclásicas de inspiración grecorromana con las que dialogaban sus obras anteriores, está tan violentamente alejada de la realidad en la que se mueve y trabaja el artista como podría imaginarse: los jardines à la française, la tradición de jardinería barroca, derivada de los jardines renacentistas italianos, que alcanzó su apogeo en Francia en el siglo XVII, caracterizados por su simetría, su racionalidad cartesiana y una organización espacial estricta y geométrica.

El arte que representan estos jardines formales se asocia por un lado a las ideas de autosuficiencia humana que caracterizan a la Ilustración, al dominio del hombre -y del soberano- por sobre la naturaleza, como una proyección de su poder y de un orden jerárquico que puede expresarse con una regularidad simétrica. Pero a la vez no casualmente son contemporáneos de una serie de desarrollos clave de la cultura occidental, que terminaron dando su impronta a la modernidad: la consagración de la razón matemática y el cálculo, de la cuadriculación y organización del territorio del Estado, y de la Estética como disciplina filosófica autónoma.
En la segunda mitad del siglo XVII, al mismo tiempo que André Le Nôtre, el jardinero de Luis XIV, perfeccionaba el concepto del jardín formal francés, Blas Pascal y Christiaan Huygens sentaban las bases para el cálculo de probabilidades, y Gottfried Leibniz desarrollaba el cálculo infinitesimal e inventaba el sistema binario sobre el que descansa todo nuestro mundo digital.

Estos jardines estaban diseñados en base a un vocabulario formal en el que el parterre geométrico es el elemento predominante, junto con broderies y bosquets, desplegados en un trazado simétrico de colchones de flores y setos podados para formar patrones ornamentales y repeticiones de motivos mediante el denominado arte topiario, el modelado por poda del boj. Como se puede ver en Versalles y Vaux-le-Vicomte, los diseños de Le Nôtre se subordinaban a la arquitectura, integrados a los palacios y los amplios terrenos circundantes, de cientos de hectáreas. Y en su misma concepción, incluían un dispositivo visual: estaban planificados para ser vistos desde arriba, desde las terrazas del palacio, empleando puntos de fuga y perspectivas ad infinitum, constituyéndose, en síntesis, como una suerte de panóptico estético.

Consecuente con este precedente, Figueroa toma las imágenes de estos jardines del repositorio algorítmico y las sitúa sobre un dispositivo propio del universo de su obra, que también posee inesperadas propiedades ópticas: la chapa de zinc acanalada. Desviada de su función técnica, la chapa actúa aquí como un soporte en el que las ondulaciones pensadas como canales para evitar que el agua se acumule y fluya hacia la tierra, ondulan la propia imagen, y la vuelven líquida y móvil, impidiendo que la mirada pueda integrarla en su totalidad, y obligando a su captura desde ciertos ángulos. Produce a la vez una condensación poderosa: la imagen del jardín real como intemperie geométrica y artificial, que testimonia la puesta en escena de un poder absoluto, sobre el soporte del elemento más popular posible capaz de proteger de los efectos climáticos de la intemperie general, creando un reparo.

Los jardines de Figueroa también tienen sus propias esculturas, que oscilan entre los modos del realismo grotesco y la instalación compuesta de objetos liberados de su utilidad intrínseca, donde también se nos muestra que la violencia implícita desde el inicio en todo juego, y que este es ya incapaz de sublimar, se manifiesta como la imposibilidad de seguir jugando, porque la pelota fue pinchada.

Mi reina, el nombre de la presente exhibición, es una expresión afectuosa y familiar de uso muy extendido en el Nordeste argentino y en Paraguay. Típicamente ambigua, como tantas marcas del habla popular, connota al mismo tiempo la soberanía y la sumisión, la posesión y la pleitesía de quien la dice en relación a su destinataria o destinatario. En estos jardines de la intemperie de Diego Figueroa, el rey -la reina- ya no proyecta su mirada soberana sobre la extensión potencialmente infinita de sus dominios: es apenas una ausencia, una estatua derribada de su pedestal, al que sus pies oscuros todavía se aferran firmemente.

La soberanía, como es sabido, es también un concepto político y filosófico complejo. Para Georges Bataille, el pensamiento soberano es aquel que no se somete a la necesidad, y se hace disponible para el “juego verdadero”, en el que se plantea la cuestión de la vida y de la muerte, aquel que es capaz de igualar lo que tiene un fin y un sentido con aquello que no lo tiene. Un pensar soberano es, en suma, y como intentan decirnos estas obras, aquel que es capaz de sacudirse, mediante la revuelta que todavía puede movilizar el arte si logra liberarse de la servidumbre de ser un mero portador de distinción, la sumisión al régimen cifrado de la imagen y la tiranía de las economías de la atención, que consumen con su impotencia impuesta los instantes más preciosos de nuestra existencia.

Francisco Ali-Brouchoud, Buenos Aires, octubre de 2018

ARTISTAS

Cuando todo el ruido se duerma

Cuando todo el ruido se duerma

DIEGO FIGUEROA
Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti

31 oct. 2015 — 21 feb. 2016

VISTA DE SALA

obras

Cuando todo el ruido se duerma, 2014

Diego Figueroa

Cámaras neumáticas, precintos plásticos, pelota de futbol, caños, cajón de envases, garrafas, maderas, envases, silla y elementos plásticos
Medidas variables

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Esqueleto, 2014

Diego Figueroa

Acrílico sobre tela
190 x 190 cm

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Desarmadero, 2014

Diego Figueroa

Acrílico sobre tela
180 x 180 cm

Lo fierro, 2014

Diego Figueroa

Acrílico sobre tela
170 x 340 cm

Torta, 2014

Diego Figueroa

Acrílico sobre tela
179 x 142 cm

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Sin título, 2014

Diego Figueroa

Acrílico sobre tela
192 x 173 cm

La casa, 2014

Diego Figueroa

Bajo relieve en casco de seguridad sobre cubo de escombros
Medidas variables

Voy a tenerte en primavera, 2014

Diego Figueroa

Acrílico sobre lienzo
190 x 172 cm

La casa, 2014

Diego Figueroa

Intervención sobre muro. Esmalte sintético y clavos de acero
Medidas variables

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TEXTO

CUANDO TODO EL RUIDO SE DUERMA

“A veces, mis fotismos adoptan una consoladora calidad de flou y entonces veo –proyectadas, por así decirlo, sobre la cara interior de mi párpado- figuras grises que caminan entre colmenas, o pequeños loros negros que se desvanecen lentamente entre la nieve de los montes, o cierta lejanía malva que se funde más allá de unos mástiles en movimiento”, escribe Nabokov en Habla, Memoria para describir esas visiones semioníricas y pensamientos que se nos aparecen como meteoritos y desfilan en el intervalo que hay entre la vigilia y el sueño. Son imágenes inasibles, de a ratos grotescas, que se acumulan como manchas de colores brillantes y que se funden entre las huellas que nos dejó el día. Algo como lo que sucede frente a las obras de Diego Figueroa: podremos reconocer esos objetos que se acumulan y que posan, vibrantes, en sus pinturas y esculturas. Pero de buenas a primeras nos sentiremos desorientados porque hay experiencias visuales que nos llegan cargadas de información y que son ingobernables.

Para encontrar la precuela de esta exposición, deberíamos revisar la producción de los últimos siete años del artista. En esta serie de obras que se presentan, se condensan las ideas que más le interesaron de sus proyectos anteriores. Si nos detenemos un buen rato en cualquiera de las obras de la sala, van cayendo de a uno y como piezas de Tetris, los recuerdos de los brillos, cierta estetización de lo trash y un tratamiento enaltecido de los materiales utilizados en las esculturas: La Familia Frontera (2007), El David y la Copia (2008), Esta noche no (2009), La obsolescencia del monumento, Fuente y El tiempo entre las cosas (2010). Y convendría emplear lo que Proust dice en El tiempo recobrado: una especie de psicología en el espacio que pudiera añadir una belleza nueva a las resurrecciones que realiza la memoria. Porque es en ese estado de meditación, al que nos sometemos frente a las pinturas, que vamos viendo cómo reaparece el ángulo visual de algunos de los dibujos de Mentiras Personales (2010) y una representación espacial tal vez más ligada a experiencias 3D.

Lo cierto es que 2011 fue un gran año para Diego Figueroa porque vuelve a la pintura después de transitar territorios más ligados a lo escultórico. En esas obras a las que luego llamó Dejar el mundo en casa, se veían objetos pequeños amontonados en el plano, “desastres de bolsillo”, que se iban acumulando en la mesa de trabajo con el correr de los días. Cada una de las telas era una constelación de elementos elegidos por el artista, que respondían a una edad determinada del individuo, pero en las que curiosamente, convivían elementos que se unían por tamaño y color pero que provenían de universos bien distintos: juguetes, agujas, blíster de pastillas, llaves, cuchillos.

Tiempo después llegaron las expediciones de verano que hacía Figueroa a las chatarrerías a la hora de la siesta. Sentado bajo un techito, el artista divisaba con la emoción de quien mira por primera vez, las torres de chatarra clasificada. Y en el silencio de ese sol tremendo, simplemente, contemplaba. Al llegar al taller lo que migraba a la obra eran grandes acumulaciones de neumáticos, motos, metales, trozos de chapas, pilas, elementos cortantes, casi en escala real. Lo que cambia respecto de la serie anterior de pinturas son, por lo menos, dos aspectos: escala y noción de subjetividad.

Si en las pinturas de 2011 a 2013 se nos invitaba a recrear el perfil de un individuo y se percibía un clima de puertas adentro (las de un hogar o las del taller), el cuerpo de obra actual, con sus pinturas y esculturas, nos hace salir e imaginar algo más abarcativo: un grupo de personas, una comunidad de usuarios de alguna cosa; un conjunto. Una conglomeración. Todos ellos y el tiempo. El paso del tiempo. Y este corrimiento o movimiento en el foco es clave a la hora de abordar la obra de Diego. Lo que se intuye es el movimiento que genera la no linealidad discursiva. Y es de esta movilidad narrativa que surgen esos micro mundos o ficciones visuales. Podemos ingresar de donde sea, armar nuestros propios caminos. Y todo eso estará bien.

Como espectadores nos movemos en el relato, pero también en el espacio fuera de la obra. La pintura no está puesta sobre el lienzo relamida, sino que tiene cuerpo y espesura. De lejos todo se pone en foco, de cerca las formas se pierden y lo que cobra importancia, en palabras de Diego, es el cuerpo de la pintura como materia. Ese mismo ir y venir nos llevará a pensar no solamente en lo que se genera a partir de las chispas del contacto entre los objetos y los materiales, sino que también nos propondrá un ir hacia fuera, hacia las esculturas y que todo adquiera una dinámica distinta. Porque las esculturas y sus materiales, en su calidad de cosas/objetos (cemento, caños, una chapa acanalada, una cámara neumática), tienen un peso específico: existen en el mundo y se convierten en referencias sólidas. Y en ese movimiento entre registros es que terminaremos de comprobar algo que intuíamos: los residuos diurnos no son solamente los contenidos manifiestos del sueño o las impresiones de los últimos días. Lo residual es lo que queda del final de un proceso. Lo mismo que una obra terminada: es el resultado de todas esas operaciones previas.

Silvina Pirraglia y María Lightowler
Buenos Aires, septiembre 2014.

artistas

LO FIRME EN EL CENTRO ENCUENTRA CORRESPONDENCIA

LO FIRME EN EL CENTRO ENCUENTRA CORRESPONDENCIA

Exhibición colectiva

17 ene. — 17 feb. 2017

VISTA DE SALA

Ph. Ignacio Iasparra

OBRAS

Bad cover version, 2012

Catalina Schliebener

13 novelas románticas dentro de caja acrílica, 13 fotografías sobre foam
Medidas Variables

Sin título (melancolía), 2016

Diego Figueroa

Acrílico sobre papel
50 x 38 cm

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Sin título (melancolía), 2016

Diego Figueroa

Acrílico sobre tela
96 x 76 cm

Sin título. Serie Agujeros negros, 2016

Elena Loson

Impresión giclée sobre papel de arroz
93 x 65 cm

No me dejes, 2016

Gilda Picabea

Óleo sobre tela
100 x 190 cm

Experiencia ajena 1, 2010-2013

Eugenia Calvo

Video
Duración 2´14´´
Edición 1 de 4 + 1 P.A.

Poweful lessons, 2016

Eugenia Calvo

Alfombra en estructura de hierro
2 x 40 x 400 cm

Dine, 2010-2018

Ivana Vollaro

Fotografía digital
30 x 21 cm
P.A. + Edición de 5

Klein, 2010-2018

Ivana Vollaro

Fotografía digital
30 x 21 cm
P.A. + Edición de 5

Morris, 2010-2018

Ivana Vollaro

Fotografía digital
30 x 21 cm
P.A. + Edición de 5

Atleta, 2012

Leila Tschopp

Acrílico sobre tela
150 x 150 cm

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Monocromo rojo, 2012

Leila Tschopp

Acrílico sobre tela
150 x 150 cm

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Pommard. Serie Notorious, 2016

Martín Sichetti

Lápiz y pastel sobre papel
58 x 47 cm

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Ingrid. Serie Notorious, 2016

Martín Sichetti

Lápiz y pastel sobre papel
48 x 38 cm

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Tacita. Serie Notorious, 2015

Martín Sichetti

Lápiz y pastel sobre papel
20 x 15 cm

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Unica. Serie Notorious, 2013

Martín Sichetti

Lápiz y pastel sobre papel
24 x 33 cm

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Pescada, 2016

Sofia Quirno

Acrílico, óleo collage sobre papel
107 x 85 cm

Sueño de gallo, 2016

Sofia Quirno

Acrílico y óleo sobre papel
103 x 78 cm

Sin título, 2005

Santiago García Sáenz

Óleo sobre tela
66 x 116 cm

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Sin título, 1996

Santiago García Sáenz

Óleo sobre tela
79 x 95 cm

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artistas