Verde y negro

FLORENCIA BÖHTLINGK
CURADURÍA SANTIAGO VILLANUEVA

12 ABR. — 8 JUL. 2022

VISTA DE SALA

Ph. Ignacio Iasparra

OBRAS

Luna llena en marzo. Serie Río de la Plata, 2019

Florencia Böhtlingk

Acrílico y óleo sobre tela
180 x 235 cm

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24M. Serie La vida, 2019

Florencia Böhtlingk

Acrílico y óleo sobre tela
180 x 230 cm

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Cupo laboral trans. Serie La vida, 2019

Florencia Böhtlingk

Óleo sobre tela
121 x 111 cm

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8M 2021. Serie La vida, 2021

Florencia Böhtlingk

Acrílico y óleo sobre tela
170 x 200 cm

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Las palabras son imágenes. Serie Misiones, 2020

Florencia Böhtlingk

Acrílico y óleo sobre tela
173 x 228 cm

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Plantas de los Dioses. Serie Misiones, 2022

Florencia Böhtlingk

Acrílico y óleo sobre tela
230 x 428 cm

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Floripondios. Serie Río de la Plata, 2022

Florencia Böhtlingk

Acrílico y óleo sobre tela
97 x 74 cm

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Pañuelos geométricos. Serie Río de la Plata, 2022

Florencia Böhtlingk

Acrílico y óleo sobre tela
96 x 121 cm

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Ofrenda Oxum. Serie Río de la Plata, 2022

Florencia Böhtlingk

Acrílico y óleo sobre tela
95 x 122 cm

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VISTA de trastienda

Ph. Ignacio Iasparra

OBRAS trastienda

Bosque alegre. Serie Río de la Plata, 2022

Florencia Böhtlingk

Acrílico y óleo sobre tela
157 x 197 cm

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Pañuelo verde. Serie La vida, 2022

Florencia Böhtlingk

Acrílico sobre tela
96 x 122 cm

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Pintando con hijos y amigos. Serie La vida, 2013

Florencia Böhtlingk

Serigrafía
59 x 74 cm
Edición 34 de 40

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Selvita febrero. Serie Misiones, 2013

Florencia Böhtlingk

Serigrafía
80 x 97 cm
Edición 6 de 15

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Comiendo sandía en el río. Serie La vida, 2015

Florencia Böhtlingk

Serigrafía
71 x 66 cm
Edición 8 de 20

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TEXTO

Una conversación entre Florencia Böhtlingk y Santiago Villanueva
Buenos Aires, verano 2022

Es enero, pero estamos entusiasmadxs. Hace tanto calor que pensamos por la mitad, no podemos terminar las oraciones, ni formular ideas muy claras, igual nos reunimos por Zoom. Ya conocemos las pinturas, ya las elegimos, pero dejamos margen, no queremos tener todo cerrado; preferimos mantener opciones abiertas para el montaje, que es el momento más divertido. Pensamos de nuevo cosas que pensamos antes, vuelven nombres y aparecen otros. Nos empachamos con un pequeño librito de Saer y lo usamos para orientarnos.

FLOR
Estoy en guerra con los ratones, me están invadiendo y no sé cómo defenderme, veneno no, por acá hay mucho pajarito. Laura Códega me dijo que pruebe hablarles y creo que lo voy a intentar. Pero volvamos a la muestra. Yo veía algo como una especie de cosa circular en eso del limbo, de escaparse de la esfera pública, para ir a reposar en la ribera; ese limbo que se me junta también con los cuentitos de Saer. Creo que la vivencia de la naturaleza es un poco abstracta en la literatura o, más bien, los personajes del cuento “Palo y hueso” están ahí al lado del río con las reverberaciones, el ruidito del agua, las hojas, todo eso te alcanza, no sé cómo explicarte. Por otra parte, pienso en la ribera como esa costa, ese yuyo de caraguatás y plantitas, la miasma originaria, que en realidad viene de Osvaldo Baigorria, que recorriendo la reserva me dijo: “Esta es la miasma originaria. Esa podredumbre de los charquitos de donde todo nace”. Como una especie de tufete entre todas esas cosas, pensaba.

SANTI
Lo que decís me recuerda el texto de Claudio Iglesias Cosa de gringos y el que había escrito para tu libro de acuarelas, donde ya aparece un poco eso. El tema de la frontera, que en el cuentito de Saer está en la definición de la palabra zona, y en algo de lo que charlábamos la otra vez, la cosa sin terminar, que en la acuarela es un a medio borrar.

FLOR
En Cosa de gringos se menciona en un momento el Bosque Alegre, un bosquecito por acá donde iba Prilidiano a caminar, y varias de las pinturas que hice el año pasado son de Bosque Alegre. Me llamó la atención cómo a una zona la recorren personas que se ven afectadas por ella. Un poco volví al paisaje sin humanos, sin anécdotas, también puede ser por el tema de la pandemia, el aislamiento, la no anécdota.

SANTI
El texto de Saer con la palabra zona es justamente el debate de dónde empieza algo y dónde termina, como la imposibilidad de definir los límites, y creo que en las pinturas que estamos pensando mostrar está muy contrastado algo de la ciudad y algo del paisaje, pero a la vez hay una indefinición entre una cosa y la otra. ¿Dónde está el límite de la ciudad? Porque a veces alguien dice: “vivo en una ciudad”, pero está más allá del límite donde termina. Entonces pensaba que el contraste entre las manifestaciones o las protestas y este paisaje más deshabitado pone en jaque la idea de dónde termina y dónde empieza cada cosa. Algo de la muestra tiene que ver con esa indefinición de qué es cada cosa.

FLOR
Uno de los personajes del cuento dice eso, que no existe algo como una zona porque es imposible saber dónde empieza y dónde acaba. Por eso me gusta pintar las ofrendas umbandas que encuentro en el río, porque traen un poco de África, atraviesan Brasil y se instalan en el Río de la Plata. Zona sobre zona sobre zona. Ahora que lo pienso, los cuadros también son como zonas. Quizás son zonas permitidas donde hasta el caos puede entrar; zonas aparentemente inofensivas, impunes, que funcionan por infiltración, como el paisaje y la militancia, qué casualidad. Se infiltran y emergen. Pensaba cómo unir las marchas y el paisaje con el tema de las zonas: son ecosistemas en un momento dado, en un lugar dado.

SANTI
En nuestro amigo Giambiagi, de quien siempre hablamos, como en Quiroga, aparece un vínculo con el paisaje, el irse a un lugar no como un aislamiento, sino como una postura. En eso pensaba, en esa relación del paisaje como una militancia. Esta es la primera vez que aparecen en tus pinturas estas aglomeraciones de texto y personas. Las pinturas de paisajes podrían ser múltiples zonas y tiempos. A la vez las marchas tienen un anclaje mucho más específico temporalmente, tienen una fecha y un lugar precisos.

FLOR
Las marchas también pueden ser zonas. 

SANTI
Está bueno pensar esto en relación a la marcha del aborto y cómo estaba dividido en dos el Congreso. Una mitad, plagada de color verde y la otra, plagada de color celeste. Había una cuestión territorial vinculada con el debate de ese momento, y era un paisaje completamente diferente el que observabas de un lado o del otro: dos zonas. La zona y el peligro. 

FLOR
Está el paisaje y los reclamos. Y la vivencia de ambos.

SANTI
El sol de ayer estaba naranja y todo el mundo decía: “este sol hermoso es consecuencia de la quema de los desmontes”.

FLOR
Ayer ese sol nos dejó mudos por un rato, la verdad.

SANTI
Me gusta cuando decís que la situación supera al papelito. En las marchas me parece que se produce un efecto parecido, estar en un momento político-histórico que también supera al papelito.

FLOR
Esta práctica de enfrentarme con un paisaje y tener que resolverlo es lo mismo que cuando estoy en una marcha y digo: “¿Cómo sería un cuadro de esta marcha?”. Entonces el paisaje es como una preparación para lo otro. En las marchas tenés esa multitud de sensaciones, el choripán, una nenita, el peinado raro de colores, las pancartas, todo en el mismo plano. Y en el paisaje, una montaña, un picaflor, todo en el mismo plano también. Cada vez me interesa más lo constructivo, que también es una esencia bastante rioplatense. No sé de dónde viene eso, capaz justamente del barro que todo se lo lleva, por eso esa manía constructiva.

SANTI
Sí, pensaba también la relación de lo constructivo en la generación de Torres García, que tuvo mucha escuela acá, y que trae algo más orgánico y organizado, pero también cómo reaparece en las imágenes de los setenta. Relaciono lo constructivo con ese muralismo más setentista de Sánchez y los muralistas platenses, también con Carpani. 

FLOR
Sí, un poco sí. Y ahí retomamos lo de crear un gusto, que impulsó Schiaffino y su generación, pero que hoy lo veo como una forma de academia de exclusión. Le pasó a Carpani que quedó mucho tiempo en el mal gusto. ¿Por qué, si era una emanación de cierta cosa nuestra? Como toda la pintura amazónica, que ni figuraba. Lo constructivo es un poco como un juego también, más mecánico si querés, más psicomágico. No tiene las exigencias de esa pintura narrativa o de perspectiva.

SANTI
En tus pinturas lo constructivo aparece más fuerte por las palabras. Pintar las marchas modifica el paisaje Misionero, hay una cosa de ida y vuelta.

FLOR
El primer cuadro de marchas fue el del 24M. Lo empecé a construir con las palabras que me habían cautivado; las anoté en el celular y arranqué el cuadro con eso. No a través de las personas, sino a través de esas proclamas de pancartas. En mi calidad de espectadora o de querido diario, como me decía Magda Jitrik que son estas pinturas.

SANTI
Hay algo del punto de vista del paisaje trasladado a las pinturas de marchas. No es una visión que uno tenga usualmente porque la experiencia dentro es mucho más caótica.

FLOR
Cuando ves un paisaje, nada sobresale, es como invisible, transparente, y un poco las marchas también tienen esa cualidad plana, una especie de trama.

SANTI
Lo constructivo también llega para dar esa idea de planitud.

FLOR
Es como que en lo constructivo no tenés que resolver problemas formales, simplemente vas construyendo…esto arriba de esto arriba de esto arriba de esto…no importa la jerarquía ni nada. De hecho, las palabras son como un descanso de toda la epopeya del paisaje. 

SANTI
Verde y negro, paisaje y militancia.

FLOR
Verde y negro. No puedo evitar pensar en el libro Rojo y Negro… ¿qué sería verde y negro? Quizás es el color del limbo… el follaje y la sombra. El limbo como toda esa corriente amazónica contra la cosa de la elaboración del gusto, más europea. 

SANTI
El limbo tiene como esa situación de poder salir o no también. Lo que pasa con Schiaffino es que se pone a sí mismo en una generación que logró sacar la pintura del limbo; pero el limbo también podría ser una cuestión eterna, casi completamente estática, no cambiante. La primera idea que uno tiene cuando ve un paisaje es una idea equívoca de quietud, de algo detenido. En cambio, las pinturas de las manifestaciones tienen esa idea de movimiento, casi sonoras.

FLOR
También, por otra parte, estos paisajes de la ribera son como situaciones que le interesan al que vive acá, en esta zona, junto al río. En un punto son cuadros aburridos. El limbo solo lo entendés dentro del limbo, es como un refugio. 

SANTI
Entonces las marchas son como limbos.

FLOR
¡Exacto! Me sacaste la palabra de la boca…

SANTI
Porque está esa idea de refugio, ribera, la marcha también como refugio o como limbo, esa situación de detenimiento…

FLOR
Es esa cosa donde se diluye la individualidad. De hecho, si lo pensamos, un paisaje es una experiencia algo colectiva, en un punto… Bueno, no sé qué te parece, siendo verano, la hora de la siesta y 40 grados a la sombra…

ARTISTA