LA CASA DE FUEGO / LA CASA EN LLAMAS / LEILA TSCHOPP / Curador: María Fernanda Pinta
HACHE, Buenos Aires, Argentina / 11 de septiembre al 31 de diciembre, 2021

Gestos, leyendas, arquitectónica

Dos espacios de rojo intenso, separados por una pared intermedia, se abren al imaginario de la casa y del fuego. Cobijo y calor, ambos remiten a lo familiar como protección, aunque una leve torción puede transformarlos rápidamente en su opuesto.

Todo duplica y resuena en el otro. Pinturas y textos, ambos a la vez imágenes y objetos ostensiblemente colgados en la pared, parecen cifrar las coordenadas de cierta narración. Las estructuras escultóricas y los cuerpos de la performance, como soportes de un montaje mayor, parecen igualmente sugerir las líneas de alguna trama dramática. En esta dimensión, mientras las pinturas nos recuerdan a telones de fondo sostenidos por sus trastos, los textos con sus acciones nos remiten a un guión teatral. También las estructuras y los cuerpos, avatares de la casa y viceversa, se presentan un poco como figuras fantasmáticas de alguna escena –o fuera de escena– teatral. Nada, sin embargo, se conjuga para darnos un drama lineal y conclusivo. Las resonancias se potencian justamente por presentarse unos y otros como indicios fragmentarios de un relato escurridizo y secreto.

Todo se distancia, al mismo tiempo, de su otro. Las formas geométricas que en las pinturas parecen representar las sombras de unas rejas no se corresponden con la cuadrícula caprichosa de las estructuras que atraviesan cada espacio en dos. Tampoco las acciones de la performance se corresponden totalmente con aquellas otras que pueden leerse en los textos como leyendas. En esa falta de correspondencia se inscribe, tal vez, no tanto una desconexión como un modo de presentar el tiempo. Aquello que estamos viendo aquí y ahora no es otra cosa que un momento en el trascurrir más extenso –o tal vez más fugaz– de la vida de la escena.

Como en trabajos anteriores, Leila hace de la instalación un territorio impuro en donde pinturas, esculturas, objetos y performance no ingresan incontaminados, sino que lo hacen de algún modo ya transformados en otra cosa. A diferencia de otros trabajos, aquí el teatro se introduce de forma más directa. La instalación toma cualidades escenográficas y arquitectónicas propias de la caja a la italiana. Los textos, bajo el contagio del teatro irregular de Joan Brossa, habitan ese universo onírico y extrañado del que también gustaba el artista catalán para generar, sin embargo, un clima y una voz propia. La acción escénica trae reminiscencia de aquellos trabajos anteriores aunque esta vez –acaso por tratarse de un dúo o por la presencia de los propios textos– se ve más urgida de salirse de sí para entrar en contacto con aquella/aquel/aquello que habita el otro espacio más allá del libreto.

Recorrer el espacio, habitar las imágenes, escuchar el sonido de las palabras en la propia lectura en silencio, dejar que coreografías y gestos –propios y ajenos– ritmen la experiencia de múltiples tiempos. Un teatro, una casa, un fuego.

María Fernanda Pinta
Buenos Aires, julio 2021


Catálogo
Ph Nacho Iasparra
SUBIR